Medios Públicos, SI!
El
martes 13 de noviembre la Cámara de Diputados aprobó una reforma que “devuelve”
a la Secretaría de Gobernación la facultad de proveer el servicio de
radiodifusión pública digital a nivel nacional, dicha reforma, contraviene a lo
que se ha venido realizando e implementando por los medios públicos a partir de
la reforma a la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión de 2013.
Recordemos
que la exegesis de dicha reforma de 2013 era atender al interés de satisfacer
los derechos fundamentales de libertad de expresión, derecho a la información
y, derecho de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, que
son ahora el referente normativo a partir del cual nuestra Carta Fundamental
entiende la regulación en materia de
Telecomunicaciones.; derivado de ello fue necesario enumerar el catálogo de
derechos de las audiencias, mismos que por su propia y especial naturaleza
implicó una profunda reflexión entre la armonía que necesariamente debe darse
entre la libertad de expresión y el derecho a la información.
A
partir de la reforma y hasta el día de hoy, los medios públicos han caminado de
la mano del Instituto Federal de Telecomunicaciones, actualizando su
normatividad, creando órganos colegiados ciudadanos, creando mecanismos que
garanticen su gestión financiera, privilegiando la transparencia, impulsando reglas
para la expresión de diversidades ideológicas, étnicas y culturales todo ello,
con un solo fin: Generar contenidos que garanticen los derechos de las
audiencias.
La
Corte Interamericana de Derechos Humanos, reafirma la importancia de los
contenidos. En su opinión OC-5/85, vinculante para el Estado Mexicano señala :
“No sería admisible que, sobre la base del derecho a difundir informaciones e
ideas, se constituyeran monopolios públicos o privados sobre los medios adoptar
de comunicación para intentar moldear la opinión pública según un solo punto de
vista.” Y define a los medios públicos de la siguiente
manera: “Son los medios de comunicación social los que sirven para materializar
el ejercicio de la libertad de expresión, de tal modo que sus condiciones de
funcionamiento deben adecuarse a los requerimientos de esta libertad, es
indispensable ínter alía, la pluralidad de medios, la prohibición de todo
monopolio respecto de ellos, cualquiera sea la forma que pretenda adoptar”.
De
lo anterior se entiende que, ni los medios públicos ni cualquier otro medio
electrónico y de comunicación, mejorarán estableciendo restricciones ni
censuras, sino que, por el contrario, más opciones tenderán a significar
mayores contrapesos y variedad de puntos de vista a los que los ciudadanos
puedan tomar.
Actualmente,
la mayoría de concesionarios de uso público en el país, se encuentran en la
fase de acreditación ante el Instituto Federal de Telecomunicaciones de los mecanismos que garantizan lo anterior,
los cuales están enunciados en el artículo 86 de la Ley Federal de
Telecomunicaciones y Radiodifusión, trabajos que ya cuentan con un avance
sumamente importante, mismo que ha requerido un esfuerzo de todos los
concesionarios, pues, el cumplir con dichos mecanismos, implico a la mayoría
modificar Decretos de creación, estatutos orgánicos, presupuestos, estructuras
y organigramas, páginas de internet, aplicaciones móviles, barras
programáticas, todo ello, con el fin de
responder a condiciones de competencia y calidad, brindando beneficios de la
cultura, preservando la pluralidad y veracidad de la información, además de
fomentar los valores de la identidad nacional, con el propósito de contribuir a
la satisfacción de los fines establecidos en el artículo Tercero de la Constitución,
preservando el cumplimiento de los derechos a la libre expresión de las ideas y
a la información, así como el derecho de acceso a las tecnologías de la
información y comunicación.
Durante
muchos años, las propuestas y reformas que se presentaron en este rubro fueron
desestimadas, beneficiando a grupos
comerciales, lo que contribuyó en el desinterés de los propios medios públicos
y de las dependencias en los cuales éstos se encontraban adscritos, hoy esto ha
cambiado, los contenidos son diferentes, las audiencias son escuchadas, se
fomenta la democracia y se garantiza la participación ciudadana, se consagran
los derechos fundamentales contenidos en nuestra Carta Magna.
La
UNESCO señala que “a través de los medios públicos, los ciudadanos son
informados, educados y también entretenidos. Cuando es garantizada con
pluralismo, diversidad, independencia editorial, financiación apropiada,
rendición de cuentas y transparencia, la radiodifusión de servicio público
puede servir como una piedra angular de la democracia”, hoy con los avances obtenidos desde 2013, en
México, estamos más cerca de lograrlo.
Como
experiencia, en Hidalgo, Radio y Televisión de Hidalgo, pasó de estar
sectorizado en la Secretaria de Gobierno y posteriormente en la Secretaria
Ejecutiva de la Política Publica Estatal a estar en la Secretaría de Educación
Pública de Hidalgo, con la única intención de acercarlo a instancias
ciudadanas, de volverlo un medio cercano a la gente, con las implicaciones de
redireccionmiento en la administración pública estatal y actualización de la
normatividad del Organismo, siendo ello un trabajo de más de un año, mismo que
hoy se ha consolidado, dando cumplimiento a todos los requerimientos del
artículo 86 de la LFTR.
Quisiera
concluir citando nuevamente a la UNESCO que define los medios públicos como
“medios hechos, financiados y controlados por el público, para el público. No
son comerciales ni de propiedad gubernamental, son libres de la interferencia
política y la presión a partir las fuerzas comerciales”, que nunca pierdan esa
condición nuestros medios públicos, que sean un vehículo para la democracia,
que garanticen los derechos de las audiencias, que haya un abanico de opciones
para que las audiencias decidan que ver o que escuchar, pero que, cuando requieran
informarse de manera veraz, oportuna, imparcial; encontrar entretenimiento,
dentro de la diversidad ideológica, étnica y cultural, siempre puedan cambiar
el canal o la estación a su medio público que se los garantice.
El
camino se encuentra trazado y caminado, no lo cerremos para retroceder y
perdamos lo ya ganado. Las audiencias, los ciudadanos se lo merecen.
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